Del matrimonio igualitario a las familias diversas

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El 2013 será sin duda el año del matrimonio igualitario en Colombia y en muchas partes del mundo. En Uruguay está a punto de aprobarse el matrimonio entre parejas del mismo sexo, por su parte más arriba en el continente todavía resuenan los ecos de la decisión de la Corte Suprema de México sobre el matrimonio igualitario en Oaxaca. En el sistema interamericano de derechos humanos han sido presentadas dos peticiones, una contra Chile y otra contra Costa Rica, para buscar este derecho ante la Comisión y la Corte.

En Europa, el gobierno conservador inglés y el socialista francés presentarán en la primavera proyectos de ley para reconocer el matrimonio igualitario. Finalmente, la Corte Suprema de los Estados Unidos escuchará los casos del DOMA (ley federal para la defensa del matrimonio) y la proposición 8 de California (referendo que revocó matrimonio igualitario). El 26 y 27 de marzo la Corte Suprema escuchará los argumentos y aproximadamente para el 28 de junio de este año se tendrá una decisión de esa Corte (Recomiendo el excelente blog de J. Lester Feder para seguir los hechos a nivel mundial sobre matrimonio igualitario After Marriage).

En Colombia las cosas también estarán muy agitadas. El 20 de junio de 2013 se cumple el plazo que la Corte dio al Congreso para legislar sobre la materia y desde ya sabemos que esto no se va a cumplir. El Ministro Carrillo lo dijo entre líneas, cuando declaró: “estamos en los primeros centímetros de la discusión. Por ello hay que llegar al debate con reflexión, con posiciones claras, mirando lo que se está haciendo en el mundo y tratando de garantizar los derechos de todas las personas”.

También en el 2013 debe tomarse una decisión sobre el caso de las mamás lesbianas de Medellín del que llevamos 4 años esperando que la familia de Raquel sea protegida por la Constitución sin ninguna discriminación.

Muchas preguntas se abren sobre el matrimonio igualitario. Por ejemplo, Juliana Martínez en su blog de Sentiido recupera el argumento de Nancy Polikoff sobre lo limitado que es luchar por el matrimonio para cubrir las complejas relaciones de familia que se quedan fuera de la protección. En general estoy de acuerdo con el argumento de Polikoff y el de otras académicas del derecho de familia como Macarena Sáez quienes afirman que "se está pérdiendo el punto" sobre la familia entre parejas del mismo sexo en la discusión sobre el matrimonio.

Sin embargo, la discusión colombiana tiene particularidades propias distintas al del contexto estadounidense. En Colombia, el matrimonio no es la única forma de constituir la familia. Sin duda,  esta institución es una forma privilegiada  de constitución de la familia que garantiza la totalidad de los derechos y seguridad jurídica, es la "primera clase" del tren del derecho de familia. Obviamente si quiere salirse de este vagón la multa es más alta: el divorcio.

La unión marital de hecho es otra forma de acceso con casi los mismos del matrimonio. No obstante, le hace falta la seguridad jurídica, los procedimientos y la tranquilidad que las personas casadas si tienen. La unión marital de hecho ha sido una institución confeccionada por muchas manos, con una evolución compleja y desordenada. Al final termina siendo una institución frágil y discriminatoria, Para las parejas del mismo sexo la situación se ha agravado aún más. Como ha sido la Corte Constitucional quién reconoció los derechos de las parejas del mismo sexo con formulas progresistas pero confusas, la unión marital de hecho se ha convertido en el castillo kafkiano del derecho de familia gobernado por la arbitrariedad de los jueces y expertos en derecho de familia.  Respecto a otras formas solidarias de acceso a la familia no mediadas por la pareja y fuera de las relaciones de sangre, es poco lo que hemos avanzado en Colombia, pero tenemos algunas vetas de exploración.

Estas son las familias que son decidas. Aquellas que un día conformamos por amor o por decisión, nuestras familias soñadas. Pero existen otras familias fuera de la decisión racional de dos adultos que se aman, quizás la mayoría. Esas que no son planeadas, las que crea la necesidad, la casualidad y los avatares de la vida, el género, la sexualidad, la pobreza, la guerra y demás. Incluso aquellas que se crean sin amor y sin bondad. La familia vive en esa extraña telaraña hecha por la necesidad mutua, la protección de los débiles y el amor. Es una institución que siempre tensiona la realidad y la idealización. La violencia intrafamiliar, el divorcio, los problemas económicos, todo eso también hace parte de la familia. Viendo en el país que vivimos, aún el movimiento LGBT colombiano tiene pocas respuestas para estas eventualidades. Tenemos que ocuparnos principalmente de las familias reales y de sus problemas, no sólo de las soñadas.

La agenda del derecho de familia del movimiento LGBT en Colombia debería no sólo incluir el matrimonio igualitario. No podemos olvidar que aún damos luchas diarias por las uniones maritales de hecho de parejas del mismo sexo, para que les apliquen los mismos derechos, requisitos, procedimientos y doctrinas. No hemos logrado el pleno reconocimiento de la jurisdicción ordinaria de los derechos de estas parejas. También tenemos que seguir trabajando por la familia de Raquel y la de tantas otras parejas que esperan por la adopción consentida. Incluso debemos ir más lejos, debemos hacer que el sistema de adopciones sea no discriminatorio para personas LGBT solteras y que viven en pareja. Otro frente que debemos defender es la de inseminación in vitro y abrir el debate sobre la subrogación de vientre  para parejas del mismo sexo. Finalmente, debemos abrir debates sobre las familias reales, aquellas familias a las que la pobreza, la violencia y la discriminación afectan más.

Nuestra agenda debe ser de familias diversas que incluya matrimonio, unión marital, adopción, tecnologías de reproducción y protección de familias vulnerables. La igualdad debe llegar a todas esas áreas. La Constitutición de 1991 es muy amplia y garantista en relación a la familia, a nuestras familias. Por esto es tiempo de apropiarnos con más fuerza de la bella doctrina Angarita: "Como lo decía Ciro Angarita Barón desde el comienzo de esta Corte,  la familia está donde están los afectos" Catalina Botero Marino.

Tomado de: malbarracin.com

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