¿Feminista, yo?

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A veces me pregunto que qué creerán algunas que es ser feminista. Esto viene a cuento porque cada vez me topo con más mujeres que, después de hacer una encendida defensa de la igualdad con los hombres, apostillan a renglón seguido, como colofón exculpatorio: "...pero que conste que yo no soy feminista".

El mundo, nuestro mundo, el que formamos tanto mujeres como hombres, nos devuelve una imagen grosera y agresiva de las feministas, una imagen que curiosamente se nos perfila masculinizada, incluso lesbianizada, como si solo se pudiera defender la igualdad desde una determinada definición sexual. Una burda y, por desgracia, efectiva maniobra contra un movimiento cuya lucha debería ser la de todos.

Más allá de las intenciones retorcidas de quienes proyectan esa imagen del feminismo, lo que me sorprende es que nosotras caigamos en la trampa. Ese "pero yo no soy feminista" juega precisamente a hacer el juego, a demonizar el feminismo y a las feministas, porque quien lo esgrime se autoexcluye en un esfuerzo evidente de dejar constancia de que su bando es el acertado, el no problemático para la sociedad, a modo de "no temáis, que yo soy una niña buena"

He encontrado a pocas mujeres que no defiendan la igualdad, pero curiosamente a muy pocas que digan abiertamente que son feministas. ¿Cómo hacerlo en un mundo donde a las feministas se les atribuyen expresiones tan edificantes como "bigotonas", "abortistas" o el testosterónico "mal f..."? Calificativos que dan buena cuenta del nivel de quien los enarbola, pero que desactivan a muchas en lo que tal vez sea un temor al desprecio social.

Quizá nos hemos olvidado de que no hace mucho no podíamos abrir ni tan siquiera una cuenta corriente, y de que, aún hoy, hay mujeres que se topan con el rechazo, cuando no con la oposición abierta, al querer desempeñar labores hasta ahora atribuidas exclusivamente a los hombres.

Por eso, cuando me encuentro con una mujer que tras su diatriba en favor de la igualdad suelta la consabida frase, me rebelo porque descafeína todo su discurso. Porque, si defendiendo lo que estás defendiendo no eres feminista, entonces, explícame, ¿qué eres?

Tomado por: hoymujer.com