En Suecia, la igualdad de géneros lleva a usar un pronombre neutral

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Estocolmo, 8 de octubre. En Suecia, la cuestión de la paridad sobrepasa la simple igualdad de salarios, la representación e incluso los papeles asignados a los géneros. Ha entrado en la lengua, en la que un pronombre, el neutro hen intenta imponerse entre los de él y ella.

Ya casi no queda nada por hacer en el terreno de la paridad, por eso es que cada vez lanzan ideas más raras, afirma entre divertida y molesta la periodista independiente Elise Claesson.

En el reino escandinavo, donde las mujeres obtuvieron el derecho al voto desde 1921, dos de los 16 meses de permiso de maternidad son reservados al padre, con el fin de que el hombre también pueda involucrarse en los cuidados del recién nacido.

La utilización de hen se ha vuelto frecuente en 2012, tras la publicación de un libro para niños, Kivi och Monsterhund (Kivi y el perro monstruoso), que suprimió han (él) y hon (ella) con el fin, según su autor Jesper Lundqvist, de dirigirse en general a los infantes y no a los varones o a las hembras.

El hen fue inventado por lingüistas en los años 60, en plena ola feminista, cuando la referencia a un él hipotético se volvía políticamente incorrecta. Se trataba de simplificar la lengua y evitar escribir él/ella, indica la lingüista Karin Milles.

El pronombre cayó rápidamente en desuso y sólo fue descubierto en la década del 2000 por las personas que reivindican una identidad transgénero, añade.

Hen no busca remplazar a él o ella. El pronombre permite referirse a alguien sin revelar su sexo, ignorándolo, ya sea porque la persona evocada se reivindica transgénero o porque el locutor o redactor considera superflua esa información.

En la sociedad actual se necesita un tercer sexo, una tercera posición, afirma una responsable del Consejo de Lenguas (Spraakradet), Susanna Karlsson.

Es necesario, sin embargo, conservar los pronombres él y ella, ya que son categorías con las cuales todo el mundo se orienta. Uno quiere saber si le habla a un hombre o a una mujer, apuntó. Según la lingüista, el hen es una herramienta que funciona para propagar la idea de paridad.

Su homólogo Mikael Parkvall agrega: “La idea de que la lengua determina el pensamiento es muy popular, pero nosotros los especialistas somos más bien escépticos.

El lazo entre la lengua y el pensamiento no es especialmente fuerte, y uno no se vuelve más paritario porque utilice un pronombre neutro, observa.

Es difícil prever si el hen va a implantarse de forma duradera en la lengua. Sven-Goran Malmgren, redactor del diccionario de la Academia –la referencia en materia lingüística–, no cree que exista un solo ejemplo en el mundo en el que un pronombre haya sido inventado y se haya impuesto.

La lista de las palabras que entrarán en el próximo diccionario se establecerá en 2014. El lugar del hen no está garantizado aún: dependerá del mantenimiento de la palabra en el vocabulario sueco, precisó el especialista Malmgren.

El hen sería entonces más bien un efecto de moda. Es un proyecto de élite. Según una encuesta realizada por el sitio de Internet del tabloide Aftonbladet, 96 por ciento de las personas que participaron no lo utilizan.

Una pequeña franja de la población cree que se puede crear una sociedad paritaria manipulando diferentes cosas (...) Es un poco exagerado, lamenta Malmgren.

Tomado de: jornada.unam.mx