La violencia en las relaciones entre lesbianas, algo que también existe y contra lo que debemos luchar

Escrito por femm el .

La violencia hacia la mujer no es sólo cosa de hombres, aunque sí es la mayoría. En muchas ocasiones damos por hecho que cuando existe este tipo de abuso generalmente viene de un hombre hacia una mujer, pero lo cierto es que no siempre es así. Con motivo del día contra la violencia de género, celebrado el pasado 25 de noviembre, se han hecho grandes campañas publicitarias y manifestaciones en contra de este tipo de violencia, pero no debemos olvidar que cualquier tipo de maltrato debería estar condenado.

Según un estudio realizado en 2012 por la investigadora mexicana de la UAEM experta en estudios de género, Leslie Reina Rangel Salazar, hasta el 83% de las mujeres que mantienen una relación lésbica ha sufrido violencia física de su pareja. Pero no sólo se centra en la violencia física sino también psicológica, ya que un 76% de las entrevistadas reconoce haber sido víctima al menos una vez de mentiras, engaños o infidelidades, además de que el 66% se sintió ignorada en su relación, siendo una de las formas más comunes de este tipo de abusos las bromas hirientes, los celos o las descalificaciones de sus cuerpos comparándolas con otra, así como chantajes y hasta humillaciones en público.

Estos datos son sólo un ejemplo de la existencia del maltrato entre parejas del mismo sexo, que si bien es cierto que el estudio se centra en la población mexicana, podemos extrapolarlo a otras zonas del mundo ya que este tipo de violencia, a pesar de que no esté regulado como debería, existe por mucho que sea difícil demostrarlo ante la ley. En gran parte de las veces no se considera como tal, reservando la protección contra de este tipo de abusos para la violencia ejercida de un hombre hacia una mujer.

En mas de una ocasión ya se ha denunciado por parte de diversas asociaciones esta desprotección ante la ley de las parejas homosexuales pero a pesar de la lucha, estas peticiones son en vano, ya que existe una especie de invisibilidad ante este hecho que ocurre desgraciadamente en mas de una ocasión y el vacío legal sigue, muy a nuestro pesar, existiendo.

Al igual que en las relaciones heterosexuales el maltrato entre lesbianas se da de forma unidireccional, nunca es algo mutuo, ahí es donde radica la diferencia entre una “pelea entre chicas”, como en muchas ocasiones se puede confundir por el mero hecho de ser dos mujeres las que están dentro de la relación y lo que hace en ocasiones que ese maltrato se niegue o esconda incluso por parte de la afectada, ya que la mayoría de las veces se avergüenza incluso llegando a justificarlo. Quizá por eso parte del problema de no reconocimiento de esta violencia existente entre lesbianas sea el hecho de que apenas se denuncia este tipo de maltrato, ya sea por miedo, por dependencia, incluso por la idea de que no va a estar respaldada por la ley o la sociedad.

Ya en 2010 La Audiencia de Cantabria aclaró que los malos tratos de una mujer hacía otra no pueden ser calificados como “violencia de género” a la hora de dictar una condena, aunque sea su esposa o pareja, porque el Código Penal reserva esa modalidad agravada para la violencia de un hombre contra una mujer. Respecto a lo que se refiere legalmente, el hecho de como se denomine esta violencia es lo de menos, ya sea violencia de género, violencia doméstica o como quieran llamarlo, lo importante es que se actúe y se intente erradicar este tipo de abuso al mismo nivel que se intenta eliminar entre parejas heterosexuales, porque el maltrato no siempre viene de la mano de un hombre hacia una mujer y cualquier tipo de violencia debería de estar condenada, así como cualquier víctima de ello debería de estar protegida.

Pero a pesar de que es difícil, de que legalmente no exista una protección al mismo nivel, o de que no se considere como tal, es importante que si te ves en una situación de abuso o conoces a alguien que pueda estar sufriéndolo ya sea física o psicológicamente, no lo ignores, denúncialo y aléjate de esa relación tóxica, apoyándote en la gente que te quiere o acudiendo a alguna asociación LGTB de tu ciudad, ya que debes luchar en contra de ello. Tienes que quererte y valorarte a ti misma para que después puedan quererte los demás como realmente te mereces.

Tomado de: mirales.es

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